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Conceptual

Cuatro décadas de investigación artística donde paisaje, abstracción, sonido, memoria, naturaleza y tecnología convergen para expandir nuestra percepción del mundo contemporáneo.

Declaración de Artista

Mi práctica artística comenzó en 1986 como una búsqueda intuitiva que entendía el arte no como una disciplina aislada, sino como un territorio donde podían encontrarse la imagen, el sonido, la arquitectura, el paisaje y la memoria. Desde entonces he construido una trayectoria multidisciplinaria en constante transformación, impulsada por la necesidad de investigar cómo percibimos el mundo y cómo el tiempo modifica nuestra relación con él.

Nací en Caracas en 1966, una ciudad cuya complejidad urbana marcó profundamente mi manera de entender el espacio. Durante mis primeros años desarrollé una investigación centrada en la pintura, el dibujo y las intervenciones experimentales, que pronto evolucionó hacia el videoarte, el cine experimental, la instalación y las prácticas sonoras. En los años noventa recibí reconocimientos que reafirmaron esta dirección, entre ellos el Primer Premio de la Bienal de Cortometrajes de São Paulo por Perra Chillona y una Mención Especial en la V Bienal Nacional de Arte de Guayana.

Mi trabajo nunca ha respondido a un solo medio. Cada proyecto determina el lenguaje que necesita para existir. A lo largo de cuatro décadas he transitado entre la fotografía, el collage, la composición musical, el arte sonoro, la performance, la investigación documental y las instalaciones inmersivas, entendiendo todas estas disciplinas como parte de un mismo proceso creativo.

La naturaleza y el paisaje han sido el eje permanente de mi investigación. No los concibo como escenarios para ser representados, sino como archivos vivos donde convergen la historia, la ecología, la cultura y la experiencia humana. De esa exploración nacen proyectos como Abstraciones Paisajísticas, Modernismo Anacrónico, NatuUrban: Una Sinfonía SubTropical de Miami y Archipiélago Sonoro, obras que investigan la relación entre territorio, memoria, biodiversidad y sonido.

La migración a Miami en 2014 abrió un nuevo capítulo en mi práctica. El encuentro con los ecosistemas subtropicales del sur de Florida amplió mi interés por la ecología acústica y por las posibilidades de crear experiencias inmersivas donde conviven grabaciones de campo, composición electroacústica, inteligencia artificial, fotografía, video y tecnologías interactivas. En este período el sonido dejó de acompañar la imagen para convertirse en una materia escultórica capaz de construir espacios de contemplación.

Durante estos años también he desarrollado una intensa labor como investigador, compositor, Selector, editor y productor cultural, generando publicaciones, archivos, discos de vinilo, conciertos, laboratorios y plataformas de difusión dedicadas al arte sonoro y a las culturas musicales del Caribe y América Latina. Entiendo estas actividades como extensiones naturales de mi práctica artística y como formas de activar comunidades alrededor de la escucha.

Mi obra propone una desaceleración de la mirada y del oído. Me interesa revelar aquello que normalmente permanece invisible: las resonancias del paisaje, las memorias contenidas en un territorio, los sonidos cotidianos que pasan inadvertidos y las relaciones ocultas entre naturaleza, ciudad y cultura. Más que representar un lugar, busco generar condiciones para experimentarlo desde una percepción expandida.

En 2026, al cumplirse cuarenta años de trayectoria artística, reconozco que mi trabajo continúa siendo una investigación abierta. Cada proyecto es una invitación a escuchar de otra manera, a observar con mayor atención y a comprender que el paisaje no es un objeto externo, sino un organismo vivo del cual también formamos parte. Mi práctica sigue evolucionando entre la experimentación tecnológica y la sensibilidad poética, convencido de que el arte puede construir nuevas formas de relación con el mundo y con la memoria colectiva.

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